La condena de Santofimio abre un nuevo camino contra la impunidad en el caso de los magnicidios de la UP

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Después de 25 años del crimen del líder liberal Luis Carlos Galán y dado como  seguro presidente de Colombia, la justicia condena a quien considera uno de los autores intelectuales del magnicidio.

 

El ex senador, ex ministro y avezado político liberal de los años 70, Alberto Santofimio Botero, ha sido declarado culpable del crimen por la Corte Suprema de Justicia y  debe pagar una condena de 21 años de una pena de 24, pues ya tres los pasó en una celda.

 


 

Es un  falló histórico pues Colombia, que ha sido escenario de decenas de magnicidios, entre los que se cuentan seis candidatos presidenciales en los últimos cien años, jamás había presenciado que un “coautor responsable”, fuera enviado a una prisión.

 

El país nunca vio tras las rejas a los autores de los crímenes de Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliécer Gaitán, Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo, Carlos Pizarro y Álvaro Gómez Hurtado, todos pretendientes  a ocupar el solio de Bolívar.

 

Santofimio  ahora se encuentra en la Picota en el triste patio de los políticos, entre ellos decenas de ex senadores y representantes ligados al paramilitarismo.

 

La Corte Suprema rectificó el criterio del Tribunal Superior de Cundinamarca, que había absuelto en 2008 a Santofimio y confirma la decisión del juez de primera instancia que lo había condenado en 2007.

 

El fallo le da plena credibilidad al testimonio de Popeye, uno de los sicarios más cercanos a Pablo Escobar, y al refuerzo que a ese testimonio le dieron otros testigos como el excongresista Carlos Oviedo Alfaro, quien fue asesinado seis meses después de salir de prisión; otro sicario de Pablo Escobar, el Mugre, y Pablo Elías Delgadillo, quien fue la mano derecha del zar de las esmeraldas Víctor Carranza.

 

Como lo recuerda Semana en su especial sobre el caso,  que equivocadamente titula Punto final, la Corte Suprema  le concede gran importancia al testimonio de Popeye, quien afirma que oyó a Santofimio cuando le dijo al capo, en repetidas ocasiones, que si Galán era presidente lo extraditaría para vengar la muerte de Rodrigo Lara. Luis Carlos Galán, con su vehemente discurso contra la penetración de la mafia en la política, era un enemigo común de Alberto Santofimio y Pablo Escobar.

 

La providencia refuerza la validez de los testimonios de los ex jefes paramilitares y los sicarios a sueldo. Ello debe conducir a que la justicia tenga en cuenta las declaraciones, por ejemplo del jefe paramilitar  alias Don Berna, extraditado a EE.UU., que testificó contra el ex subdirector de  DAS, Miguel de Narváez como coautor de los asesinatos del senador Manuel Cepeda y Jaime Garzón.

 

Como Santofimio, que mantuvo estrechos lazos con las mafias de los carteles de Medellín y Cali, en una operación de ducho saltimbanqui, los parapolíticos de ayer y de hoy deben también ser investigados por los cientos de crímenes contra sindicalistas, periodistas, gentes de izquierda, y en especial por el genocidio de la Unión Patriótica.

 

La justicia aún está en mora de llegar al cogollo de la autoría intelectual de crímenes como el de Jaime Pardo Leal y Bernardo Jaramillo, candidatos presidenciales de la UP, Carlos Pizarro, del M19, Álvaro Gómez Hurtado del partido conservador y decenas de figuras prestantes de la política y el movimiento social.

 

Sin dejar por fuera, por supuesto, a las miles de víctimas sencillas de todos los partidos y sin partido,  que sufrieron la pena capital en esta espiral de violencia que no cesa desde los años cincuenta.

 

La familia Galán, hace un año, en el 24 aniversario del asesinato de Luis Carlos, ante la impunidad por el crimen volvió a ratificar que con Santofimio  no terminaba el caso, pues había sectores de las altas esferas del militarismo implicados.

 

El representante Iván Cepeda, denunció para Centro de Memoria, que en los procesos de Luis Carlos Galán, Pardo Leal, Bernardo Jaramillo y Teófilo Forero,  para  solo mencionar cuatro  magnicidios, los agentes del Departamento Administrativo de Seguridad DAS, tuvieron el mismo comportamiento en los sucesos.

 

“No es posible entender lo que les pasó si no se mira  el papel que estaba jugando el DAS en ese momento;  el modus operandi es el mismo, los agentes del DAS presuntamente actuaron como parte de los crímenes, bien sea  dándole información a los criminales o bien ellos mismos preparando el crimen o retirándose en el momento aciago y hay casos en que  los tipos no se presentaron a trabajar el día de los asesinatos”,  señaló. .

 

Añadió que “todo esto tiene que ver con el señor Masa Márquez,  quien era el director de DAS en ese entonces.  Hoy está acusado por el asesinato de Luis Carlos Galán porque sus hombres  estuvieron comprometidos en el crimen del jefe liberal. Si esto no se ve, digamos,  si los cuatro fiscales que llevan los casos no se sientan hablar y a identificar quiénes eran los agentes del DAS, cómo actuaban, a quién le rendían cuentas,  no se podrá encontrar que es lo que une estos cuatro casos”.

 

“Hay cosas mucho más estructurales como la situación de la UP, donde el paramilitarismo actuó con las fuerzas militares y se dio todo un esquema  para montar ese cronograma del genocidio”, subrayó Cepeda.

 

Justicia para Luis Carlos Galán, aunque aun incompleta pues faltan los otros coautores para cerrar el caso. Justicia que también debe esclarecer y llegar a los culpables de los magnicidios aun pendientes por resolver. Para que la sociedad comience a saldar esa cuenta con las víctimas.

 

Roberto Romero Ospina

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