Exhiben gigantesca urna centenaria con objetos hallados en la exhumación de 2000 bogotanos

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exhumacinDespués de casi tres años de arduas labores de excavación, el próximo viernes 8 de julio serán presentados a la comunidad científica y todo el público, los hallazgos obtenidos en la fosas del globo B del Cementerio Central,  en lo que se constituye  la urna centenaria más rica dejada por centenares de difuntos allí enterrados.

 

Esta cápsula del tiempo de 3600 metros cuadrados,  recoge piezas que datan de 1870  — y quizás antes— hasta  1970 cuando terminaron los enterramientos en esa área.

 


 

La caja secreta a cielo abierto,  guarda valiosos tesoros como documentos, fotos, prótesis de todo tipo, ropas, cajones mortuorios, objetos de las creencias populares como muñecos simbólicos,  entre muchos otros que serán expuestos en ochos mesas de 9 a 1 de la tarde en la carrera 22 entre calles 22 y 26.

 

“Se trata de un poco más de 2000 restos exhumados que nos permiten reconstruir prácticas sociales de un periodo determinado de la sociedad bogotana”,  señala Karen Quintero, del Equipo Colombiano de Investigaciones Antropológicas Forenses ECIAF y que al mando de 27 profesionales, antropólogos, arqueólogos y trabajadores, dirigió las actividades de campo.

 

Vale la pena destacar que esta es la más grande excavación en arqueología histórica, en un área tan reducida, menos de ocho hectáreas,  con profundidades de casi cuatro metros, que se haya realizado en América y una de las más importantes en el mundo.

 

Por su relevancia, en los dos últimos años de exploración  visitaron el sitio especialistas en el tema de Perú, México, Canadá, Estados Unidos, Puerto Rico e Italia.

 

La ECIAF fue contratada por su trayectoria y seriedad por la Secretaria de Gobierno de Bogotá para estas labores de campo y laboratorio y contó con el respaldo permanente del gubernamental  Instituto Colombiano de Antropología ICAN.

 

Las labores de exhumación eran de obligatorio cumplimiento como lo determina la legislación  en áreas de patrimonio cultural y previas a la construcción del Centro de Memoria que se levanta ya en la zona y que se espera culmine a finales de 2011.

 

El Centro de Memoria es un proyecto de la Alcaldía Mayor, que  busca rememorar los 200 años de la Independencia y ser, a la vez, un homenaje a la memoria de todas las víctimas de la violencia que ha vivido el país, especialmente desde 1948.

 

“Con la llegada de los españoles las pautas de enterramientos determinaban que las inhumaciones fueran en las iglesias, lo que vino a ocasionar problemas de salubridad y por ello Simón Bolívar decretó en 1827,  que se destinara un área diferente a los templos para esos efectos”, indica el arqueólogo Camilo Rojas.

 

Añade que así nació el Cementerio con la construcción de la elipse central y el trapecio monumental donde se depositaban los restos, pero para las personas que no pudieran pagar un mausoleo o un sitio en una galería, se dispuso de un lote de casi ocho hectáreas.

 

“Allí iban a parar los humildes de la ciudad, a quienes sus familiares les rendían su homenaje y quedaban registrados en los libros de la administración con sus nombres y apellidos, de manera que no estamos frente a una fosa común o de enterramientos de personas víctimas de ejecuciones extrajudiciales y no identificadas”, aclara Quintero.

 

Rojas subraya que “la intención de esta exposición, es acercar a las personas con el investigador y con los objetos mismos, de manera que no se conviertan en piezas frías, sino que las personas puedan llegar a preguntarse sobre la naturaleza de los materiales y podamos empezar a construir juntos, esa historia, en una especie taller de antropología popular”.

 

De las ochos mesas abiertas al público en el Salón Marina del  Parque del Renacimiento,  justo enfrente del globo B, se destacan  la de la estética,  que tiene que ver con la moda, es decir los trajes de las diferentes épocas, la de  los ataúdes, la mayoría humildes con sus variadas formas que ya no son de uso, con cruces de una gran variedad, la de fotografías encontradas en los restos y de objetos como frascos con mensajes, la de trabajos dentales y tutores utilizados en las fracturas óseas que hablan de las técnicas quirúrgicas y procedimientos médicos.

 

También se destacan mesas como la de los enterramientos que cobija los colectivos, pues se hallaron hasta 10 cajones en una sola fosa, lo que da una idea de la reutilización del espacio, la que da cuenta de lo urbano con los residuos de loza y cerámica asociados con algunas tumbas, la de prácticas mágico religiosas, los elementos que dejaban los deudos con peticiones para la vida terrenal.

 

“Se trata de la más grande exhibición de todo un pasado de la vida de los bogotanos, destinada a servir de puente a los ciudadanos de hoy para que lo relacionen con su actual entorno, despojando la prevención sobre los espacios funerarios en un acercamiento a la memoria, pues todos somos parte de este espacio”, anota Rojas.

 

Karen concluye que la “intención del acto del 8 de julio, es motivar a todas las entidades del Estado para que participen de este trabajo histórico, se den a conocer sus resultados y contribuyan a las posteriores labores de laboratorio que permitan extender el patrimonio cultural del país”

 

Una de los proyectos en la reconstrucción facial de los restos, para tener una idea más concreta de los rostros de los bogotanos de hace más de cien años.

 

Muchas de las piezas encontradas serán parte de una exhibición permanente en una sala del futuro Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, destinado a convertirse en un nuevo hito de Bogotá.

 

Para mayor información o entrevistas, llamar a Karen Quintero, directora del equipo de antropólogos 316 630 0215 o a Roberto Romero, periodista del Centro de Memoria, 310 26 20 954

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