Río de memoria para que no haya olvido

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 El pintor Gabriel Posada, en la exposición en Bogotá

*La Exposición- Procesión Magdalenas por el Cauca llega a Bogotá en un acto de valor y arte que recoge la tragedia de Trujillo y de los miles de muertos y desaparecidos arrojados a este afluente de la patria. Sala del Café Cinema, Terraza Pasteur, calle 24 con cr. 7 Bogotá,  hasta el 15 de mayo. Pique aquí para ver el video
Por Roberto Romero
Gabriel, con apenas ocho  años, aquel domingo de pesca lo marcó para siempre. Y en lugar de atrapar alguna buena presa en el Cauca, muy cerca de La Virginia, sus ojos vieron como dos cadáveres “con el rostro, mitad calavera y mitad piel, bajaban flotando y amarrados”. El estupor de la escena de ese aciago 1973 para él, trató de  disiparlo con las explicaciones más benévolas que podría encontrar su padre, un curtido camionero que solía llevarlo en sus largos recorridos por las carreteras de Colombia.

Después vendrían los años de colegio en Pereira donde despuntó su afición por el dibujo y la pintura. Que sirvieron, cuando apenas ccumplía la mayoría de edad,  en la elaboración de las vallas tamaño heroico que anunciaban las películas  más comerciales de Cine Colombia.

“Pinté durante dos años todos los rambos de Stallone  y Bruce Wills, entre otros  ganchos cinematográficos  atrayendo  la mirada de miles de pereiranos”, comenta  hoy.

Esta formidable escuela le reveló que su camino era la pintura. Pero cambió el retrato de las efímeras figuras de cartelera por los lienzos donde plasmaba  una realidad social que lo atormentaba.

De ahí su premio en el Salón de Artistas de Pereira por la obra Shit, que retrata el mundo de la indigencia.

“No dudo que mi compromiso social lo descubrí en los vivaces debates del cine club de Pereira, donde presentábamos toda esa gala de cine arte de los 60 y 70”, comenta Gabriel quien también se desempeñó como proyeccionista de Cine Colombia por años.

Sin embargo, el paso del tiempo no lograba borrarle las crudas imágenes que viera en el río. “Las fotografías  de Jesús Abad Colorado en la Luis Angel Arango en Bogotá, sobre las víctimas de la masacre de Trujillo, me tocaron otra vez  y con dos de ellas me hice a la idea de exponer la tragedia de la violencia, pero  a través del río”, señala.

Y el Cauca, como dice, le dio los elementos de la obra. En 2008 ganó  una residencia artística del Ministerio de Cultura que  lo puso durante cinco meses de andariego entre Cartago, Valle y La Virgina, Risaralda, recogiendo los testimonios de labriegos y pescadores sobre la muerte que arrastraba el río. En esta labor. lo asesoró la artista Yorlady Ruiz.

Con las fotos de Rodrigo Grajales,  Luz Adriana Carrillo y de él mismo,  Gabriel plasmó los rostros de decenas de víctimas sobre el mismo material en el que eran arrojados muchos cadáveres al Cauca, llenando la obra de un  profundo simbolismo: costales de cabuya  plástico.

Bien atrás quedaban las estrellas del celuloide de Cine Colombia. Ahora, pintaba  tres  rostros de mujeres en gran formato, 8X 5 metros, instaladas sobre balsas de guadua de 9X5 metros junto a dos instalaciones y tres pinturas más sobre balsas de igual tamaño.

“La exposición partió  el 1 de noviembre de 2008, el Día de las Ánimas, desde el puente Anacaro en la población de Cartago, Valle, siguiendo el rumbo incierto que toman tantos desaparecidos de nuestro país. Fue una exposición-procesión lenta y conmovedora como una oración en el vacío”, recuerda.

Las obras fueron acompañadas por balseros hasta la Virginia, en Risaralda) “y allí, nostálgicamente, las abandonamos. El cauce del río hizo de ellas un destino que hoy desconocemos”.

En ese trajinar de la memoria, Gabriel destaca a María Isabel Espinosa, una campesina de la vereda Guayabito, a orillas del Cauca, quien desde hace una década, con una pasión de médica legal,  pero con una gran escritura,  toma nota de cada uno de los cadáveres que pasan  frente a su casa en esta bitácora de la muerte.

Según los relatos de testigos que consultó  para  su  obra Magdalenas por el Cauca, calcula que en los últimos 20 años más de medio millar de cuerpos han trasegado por el río, muchos de ellos viajando con  gallinazos a cuestas.  Las autoridades casi nunca intervienen dejando que naveguen hasta que los restos se pierdan en el cauce.

Y cuenta algunas anécdotas  macabras. Un cura de una vereda llegó a prohibir a los pescadores y lugareños que no volvieran a traerle los cadáveres que pasan por el río pues se veía obligado a los responsos y liturgias de rigor,  restándole tiempo para sus oficios sagrados.

O aquella de los niños del río que rescatan algunos cuerpos para sus rondas y juegos. Muchos de ellos realizan instalaciones, cuyas fotos están  en la exposición,  y  que envidiaría cualquier artista,  con muñecas, bidones y toda clase de enseres que arrojan las urbes al Cauca.

El 17 abril de 2009, Gabriel volvió a sus andadas con su peregrinación de memoria. Esta vez con las matronas de Trujillo donde tuvo lugar una de las peores masacres que recuerda Colombia con más de 300 víctimas.

En otra versión de Magdalenas por el Cauca, en Río Frío, con los rostros de varias mujeres, el del padre Tiberio, el párroco de Trujillo,  asesinado en el genocidio,  una estatua de la Ofelia,  de Hamlet, hecha en icopor, y una instalación, lanzaron al río siete balsas en una ceremonia que conmovió a todos.

La obra de Gabriel ya da la vuelta al mundo. El pasado 29 de noviembre, el documental  “Los abrazos del río”, del colombiano Nicolás Rincón, obtuvo el Globo de Oro en el Festival de cine de Nantes, Francia él se recoge parte de la historia de las Magdalenas del Cauca. En Colombia se espera su estreno en abril próximo.

La  Exposición- Procesión Madgalenas por el Cauca,  fue inaugurada el martes 15 de febrero en el Café  Cinema , en Bogotá con la  proyección de un video sobre la obra   y a ella asistieron varias matronas de Trujillo y la hermana Maritze Trigos, quien trabaja con los familiares de las víctimas de la matanza de esta población del  Valle.

En el acto,los familiares no dejaron de lado su inquietud ante la aprobación en la Cámara de Reprsentantes de la Ley de Víctimas, que establece 1991 como el año  límite para reconer el derecho a la reparación cuando los hechos de Trujillo ocurrieron unos años atrás.

Informes: tels. 340 49 40 – 287 91 14

Pique aquí para ver blog con fotos de la exposición

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