El crimen de Berruecos

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*El 4 de junio de 1830, hace 180 años, y con apenas 20 años de proclamada la independencia de Colombia, fue asesinado el mariscal Sucre, de quien dijera Bolívar refiriéndose a su batalla triunfal de Ayacucho de 1822, y que sellara la emancipación, "es la cumbre de la gloria americana, es la obra de Sucre". Una conmemoración en este Bicentenario

No lejos de Pasto, en la vereda El Cabuyal, en las montañas de Berruecos, tuvo lugar el primer gran magnicidio en Colombia. El 4 de junio de 1830, fue asesinado uno de los más grandes soldados de la libertad, el mariscal Antonio José de Sucre. Tenía 35 años.
En 1914, 84 años después, el país conocería otro gran magnicidio, el primero del siglo XX, con la muerte de Rafael Uribe Uribe, en un siglo marcado por una estela semejante, incluidos los asesinatos de cinco candidatos presidenciales, arropados todos por una inmensa popularidad Gaitán, Galán, Pardo Leal, Jaramillo y Pizarro.

Como señala el conocido historiado Alfonso Múnera, si la nación que surgía de un propósito común de hombres extraordinarios, como los señala la historiografía oficial, por qué estos se mataban entre sí en esa cadena interminable de guerras civiles, qué de extraordinarios podían tener".

O por qué la misma intolerancia que sacrificó a Sucre, parece una rueda sin fin en la vida nacional.

Sucre había nacido en Cumána, Venezuela en el seno de una familia aristócrata. Siendo un niño, a los 15 años se enrola en las filas del ejército de El Libertador, estando primero bajo las órdenes del prócer Francisco Miranda. sucre

Su gran carrera militar y política, lo llevan a ser presidente de Bolivia, Gobernador de Perú, General en Jefe del Ejército de la Gran Colombia y Comandante del Ejército del Sur. Era hijo de una familia acomodada de tradición militar, siendo su padre coronel del Ejército realista. Es considerado como uno de los militares más completos entre los próceres de la independencia suramericana

En 1817, Bolívar lo designó en el cargo de Coronel. Como Jefe del ejército del Sur de Colombia, puesto que adquirió en el año 1821, partió para contribuir a la liberación ecuatoriana, teniendo destacada participación al frente de sus tropas, en la batalla de Yaguachí (19 de agosto de 1821) Riobamba (21 de abril de 1822) y Pichincha (24 de mayo de1822). Obtuvo otro ascenso, dado por el propio Simón Bolívar, a General de División, y fue también designado Comandante del departamento de Quito. Luego se dedicó a la liberación de Perú, ocupando Lima en el año 1823.

Tomó parte de las logias masónicas de Chuquisaca y Potosí, al igual que casi todos los patriotas de la época.

Al lado de Simón Bolívar combatió en Junín (6 de agosto de 1824) y luego en Ayacucho (9 de diciembre de 1824) logrando expulsar a los españoles del dominio colonial en América del Sur. Bolívar lo llamó "Padre de Ayacucho" y "Redentor de los hijos del Sol".

Fue designado Gran Mariscal y General en Jefe de los Ejércitos, por el Parlamento de Perú y encabezó la campaña al Alto Perú logrando la libertad de Bolivia, siendo designado Presidente vitalicio del nuevo estado, por la Asamblea local, cargo al que debió renunciar, alejándose hacia Ecuador, ante la oposición de Perú a la soberanía boliviana, que culminó en un levantamiento acaecido en Chuquisaca, el 18 de abril de 1828, en el que Sucre resultó herido.

Mientras estuvo a cargo del gobierno de Bolivia impulsó medidas para estimular el progreso y la organización de ese territorio. Dividió políticamente el nuevo estado en departamentos, provincias, cantones y vice-cantones, siguiendo el modelo francés. Estableció normas de ideología liberal, promoviendo la educación pública.

Derrotó al peruano José de la Mar, en la batalla del Portete de Tarqui, donde junto a Juan José Flores, defendieron eficazmente, la existencia de la Gran Colombia. Sin embargo el sueño de Bolívar de una América unida, no pudo concretarse. En Venezuela se estaba preparando la segregación, que luego se concretó.

Presidió la comisión, que dentro del congreso de Colombia, reunido el 20 de enero de 1830, trató de impedir la disolución de la Gran Colombia, pero el acuerdo no se logró.

Cuando se dirigía hacia Ecuador, fue víctima de sus enemigos políticos, que disentían en su idea de la Gran Colombia, que compartía con su entrañable amigo Bolívar, quien lloró su muerte desde su lecho de enfermo, comparando el crimen, con aquel que también entre hermanos, hizo que Caín derramara la sangre de Abel.

Previendo su muerte, el 8 de mayo de 1830, se había despedido de Bolívar en una carta, donde le decía que valoraba su amistad, y era ese el motivo, y no el poder, lo que lo unía a su admirado General.

Lo mataron, el 4 de junio de 1830, en una zona cercana a Berruecos, a 77 kilómetros de Pasto. Muchos creyeron ver a su antiguo amigo, Juan José Flores como el ideólogo del crimen, por la competencia entre ambos próceres por la presidencia de Ecuador.

Los restos de Sucre descansan en Quito, en la Catedral metropolitana. Llevan su nombre una ciudad de Bolivia, el estado al que pertenece Cumaná, el lugar donde nació, varios municipios venezolanos, un departamento de Colombia, y la moneda ecuatoriana.

Sucre era conocido en el ejército con los apodos de "Mulei" o "Mulengue", alusión que hizo el general Luis Urdaneta, cuando escribe a Juan José Flores desde Tocaima 19 días antes del asesinato: "... A García, el diputado por Cuenca, le instruí de todo lo que debía decir a Ud. y ahora le añado que es preciso que Ud. redoble su vigilancia con el M..."

Tres días antes del crimen, el periódico "El Demócrata" de Bogotá publicó el siguiente artículo: "Acabamos de saber con asombro, por cartas que hemos recibido por el correo del Sur, que el general Antonio José de Sucre ha salido de Bogotá... Las Cartas del Sur aseguran también que ya este general marchaba sobre la provincia de Pasto para atacarla; pero el valeroso general José María Obando, amigo y sostenedor firme del Gobierno y de la libertad, corría igualmente al encuentro de aquel caudillo y en auxilio de los invencibles pastusos. Puede que Obando haga con Sucre lo que no hicimos con Bolívar..."

muertedesucre2Como se ve, el asesinato de Sucre fue como una "Crónica de una muerte anunciada", ya que el mismo fue planificado y ejecutado en las Montañas de Berruecos, cerca de Pasto el 4 de junio de 1830 con alevosía, ensañamiento, ventaja y premeditación, allí permaneció su cadáver por más de 24 horas hasta que los pobladores de las localidades cercanas le dieran cristiana sepultura.

Si el mariscal se hubiese ido por Buenaventura, allí lo esperaba el general Pedro Murgueitio para darle muerte; si optaba por la vía de Panamá lo acechaba el general Tomás Herrera, y desde Neiva lo vigilaba el general José Hilario López. El Libertador, que rara vez se equivocaba en sus sentencias, exclamó: "...Yo pienso que la mira de este crimen ha sido privar a la patria de un sucesor mío..." Bolívar que estaba enfermo en la costa del Atlántico, al conocer el luctuoso suceso, exclamó: "¡Santo Dios! ¡Se ha derramado la sangre de Abel!... La bala cruel que le hirió el corazón, mató a Colombia y me quitó la vida".

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