2 de noviembre, hace 15 años asesinaron a Álvaro Gómez Hurtado. Entrevista exclusiva con Mauricio Gómez y un pasaje inédito

Conmemoraciones

200px-alvarogomez1Un 2 de noviembre, al medio día, saliendo de la Universidad Sergio Arboleda, varios sicarios dispararon varias ráfagas contra el jefe conservador Álvaro Gómez Hurtado, en otro de los grandes magnicidios que han enlutado al país.

Publicamos una entrevista exclusiva de Centro de Memoria con su hijo, el periodista Mauricio Gómez, y aparte, un pasaje inédito del frustrado encuentro entre Gómez Hurtado y el jefe de las Farc, Jacobo Arenas.

-Centro de Memoria: ¿Quién fue Álvaro Gómez Hurtado?

-Maurico Gómez: Desde mi punto de vista fue primero mi padre, al mismo tiempo fue un dirigente político que tuvo mucha influencia, durante por lo menos 50 años de la vida nacional. Fue tres veces candidato a la presidencia y las tres veces perdió; creo que tuvo una posición muy interesante sobre todo al final de la vida en el sentido que se dio cuenta que los partidos tradicionales ya no estaban correspondiendo a los anhelos del pueblo colombiano y escribió un libro que tal vez fue el último, un pequeño folleto que se llamaba Democracia sin partidos, que llamó mucho la atención pues cómo una persona que ha sido tan apegada al partido conservador termine proponiendo una cosa sin partidos.

Se trataba de algo que él señaló tres o cuatro meses antes de morir dándole palo a los partidos liberal y conservador, burocratizados complemente, que ya no tenían ninguna fuerza, a través de pactos burocráticos. Él tuvo una posición al final de su vida contra lo que llamaba el régimen como el conjunto de complicidades que hay entre los que ganan unas elecciones y la repartición de puestos que hacen después. Yo creo que al final de su vida tuvo posiciones muy importantes que iba a continuar desarrollando, pero como lo asesinaron, eso se quedó allí.

-CdeM: ¿Qué es lo que más recuerda de él?

-MG: Lo que más recuerdo de él tal vez sea la tranquilidad en los momentos difíciles, o sea, cuando había una situación álgida ya fuera política o personal, nunca perdió los estribos y tomaba las cosas con gran calma. Ya quisiera tener esa misma capacidad, pero una derrota electoral por ejemplo, no la veía necesariamente como una cosa muy mala, y decía ganamos y yo decía, un momento, nos dieron tres a uno y replicaba: sí, ganamos porque mañana no tenemos que pedir puestos y por lo mismo podemos seguir diciendo lo que veníamos diciendo.

-CdeM: ¿Qué es lo que no puede faltar al hacerse un ejercicio de memoria sobre Gómez Hurtado?

-MG: Yo creo que lo que no debe faltar son los tres últimos editoriales que salieron en El Nuevo Siglo con relación al proceso 8000 y creo que la gente no los conoce. Esta fue la razón de su asesinato. Él ya no estaba buscando una nueva elección de nada, estaba bastante retirado del campo político, pero sí escribió tres editoriales sumamente fuertes contra el gobierno de Samper diciendo que él había recibido dineros de la mafia, que habían sido cuantiosísimos, y que habían ayudado a ganar la segunda vuelta. Indicaba que nadie le pedía la renuncia a Samper, pero que éste no se podía quedar por esa razón, por haber recibido dineros de la mafia. Eso fue lo que llevó a que lo asesinaran.

-CdeM: ¿A su juicio cuáles fueron las consecuencias de su asesinato?
-MG: Una de las consecuencias del asesinato fue que en ese momento se acalló la voz que se les había vuelto una piedra en el zapato al gobierno.

Lograron desviar el problema de Samper creando la cuestión del asesinato de Gómez, creado a su vez por ellos mismos. Yo soy un convencido que el gobierno, desde la parte más alta, ordenó ese asesinato, y lograron lo que finalmente pasó: que no se cayera Samper, desviaron la atención, con una una cantidad de cortinas de humo e inventaron la teoría que mi padre estaba fomentando un golpe de Estado, él que había participado en la elaboración de la Constitución del 91 como presidente, a la edad de él se iba a meter a hacer un golpe de Estado, en contra sentido de lo que había sido toda su vida.

Entonces esa disculpa de que estaba por un golpe de Estado y de que por no querer participar lo asesinaron, es una idea traída de los cabellos. A él lo asesinaron dos días después de que había salido en televisión diciendo que el presidente Samper nadie le estaba pidiendo la renuncia, pero que no se podía quedar. Dos días después lo asesinaron, le repito, esa fue la razón de su asesinato.

-CdeM: ¿Y sobre el proceso?

-MG: Sobre el proceso no se ha logrado nada después de 15 años, por una cantidad de cortinas de humo de sospechosos, gente que había dicho que lo había matado, testigos dados por la gente que lo asesinó para desviar la investigación. Hoy lo que se sabe, a través de gente que han extraditado a EE.UU, es que esa fue una operación montada por el ejército y la policía, por órdenes del gobierno de entonces en la que participaron narcotraficantes, paramilitares y las fuerzas armadas. Eso es lo que cuentan los que participaron en el asesinato, eso es lo que cuenta "Rasguño" y eso es lo que afirman otros que están siendo investigados. Ahí se está llegando a una serie que incluye a un señor Ignacio Londoño que fue el que llevó la orden de Presidencia hacia la mafia para que lo mataran; todo eso se está desarrollando, y luego de 15 años hay por ahí una luz que se ha prendido por cuenta de estas declaraciones

La fiscalía que no ha hecho más que ponerle trabas a la investigación, ponerle palos a la rueda, eso sigue manejado por gente del ex presidente Samper. Así hayan pasado los años que hayan pasado, vamos a ver si con el nuevo gobierno si puede haber algún impulso a la investigación.

Leonardo González Perafán
Álvaro Gómez Hurtado y Jacobo Arenas, un pasaje inédito

Si. Sin duda hubiera sido un encuentro histórico. Antonio Caballero, unos días después del asesinato de Álvaro Gómez Hurtado, en un nota vitriólica, como todas las suyas, descolgaba una anécdota que daba cuenta que el líder conservador jamás estuvo interesado en hablar con la guerrilla.

"Yo que voy a ir a esos sitios lejísimos", relata el periodista cuando lo increpaban por su renuencia a visitar Casa Verde, aquel emblemático paraje en La Uribe, donde solía el secretariado de las FARC recibir las visitas del establecimiento durante las conversaciones de paz con Betancur.

Caballero estaba equivocado. La verdad es que Gómez Hurtado si manifestó, secretamente, según conocimos por varias fuentes, en una primicia que hoy revelamos, su voluntad de entrevistarse con los máximos jefes de la insurgencia.

Las mismas fuentes señalaron que Jaco Arenas, en 1989, mandó decir con alguno de sus emisarios, que las FARC no tenían ningún interés en reunirse con el ex candidato presidencial.

De esta manera, lo que sería un acto de altísimo nivel político, llamado a que el país de pronto viera las cosas de otra manera, se truncó sin remedio. El otrora autor intelectual del remoquete de "repúblicas independientes", con el que marcó en 1963 a Marquetalia, Riochiquito, El pato y Guayabero, regiones campesinas a las que pedía liquidar lideradas por Marulanda, y que vieron su fin tras una ofensiva militar sin precedentes, casi tres décadas después solicitaba una entrevista con aquellos comandantes que sobrevivieron.

¿Un gesto de reconciliación o una simple jugada mediática en vísperas de las elecciones de 1990 como sí lo hizo otro líder de su partido, esta vez con éxito, Andrés Pastrana en 1998 cuando se reunió con Marulanda en plena campaña?

Lo cierto es que las prevenciones de Jacobo Arenas o su falta de visión histórica, dieron al traste con uno de los actos simbólicos, pero no por eso más cargados de vocación de paz que haya podido presenciar el país.

Roberto Romero
periodista

 

 

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