Escrito por Oficina de Comunicaciones Centro de Memoria, Paz y Reconciliación Lunes, 20 de Septiembre de 2010 05:58
Conmemoraciones
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| De izquierda a derecha, Humberto de la Calle, miniistro de Gobierno del presidente Gaviria, Chucho Bejarano y Noemi Sanín, embajadora de Colombia, en las conversaciones de paz con las FARC, el ELN y el EPL en Caracas, 1992 |
La violencia sin fin que se ha tomado el país, tocó las propias puertas de la academia hace once años. Cuando se disponía a dictar sus clase de historia de economía agrícola en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional, a unos metros del salón, dos sicarios jóvenes accionaron sus pistolas contra la humanidad del profesor Jesús Bejarano.
Eran apenas las 6.15 de la tarde de ese 16 se septiembre que marcó para siempre la historia de la violencia en Bogotá: "Chucho" Bejarano, como se le conocía popularmente, moría porque seguramente sus enemigos, de todas las vertientes, no le perdonaban su destacado papel en los procesos de paz.
Como consejero del presidente Barco y luego en la administración de César Gaviria, se la jugó toda por los procesos de paz con el M-19 y el Quintín Lame, que felizmente culminaron con acuerdos históricos.
Había tenido también un rol importante en las conversaciones de paz con la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, en carcas y Tlaxcala, de la que hacían parte las FARC, el ELN y el EPL, en aquellos años de fuego de 1992. Que lamentablemente se frustraron."Chucho" fue unos de esos hombres que se hizo a pulso. Hijo de un chofer de taxi y una ama de casa, había nacido en el Tolima el 24 de diciembre de 1.946. Cursó estudios de Economía en la Universidad Nacional de Bogotá y pronto se destacó, con sus tesis, en un brillante exponente de los nuevos enfoques de la teoría económica, en especial sobre el tema de la tierra, hoy de nuevo sobre el tapete.
En un seminario alrededor de las teorías económicas de Lauchlin Currie, lanza un ensayo, el que considera su más importante escrito de la época (con antelación a su viaje para especializarse en los Estados Unidos), titulado Currie, diagnóstico y estrategia, que le hace perder amigos y ganar insultos, pero que habría de convertirse, a la postre, en un artículo clave sobre el autor y sus postulados.
Estudió Desarrollo Económico en Carolina, Estados Unidos, realizó un máster sobre políticas de empleo, en Holanda, fue director del Departamento de Economía y luego Decano de la Facultad en La Universidad Nacional, de donde había egresado. Publicó más de 12 libros que se convirtieron en clásicos, fue director técnico de la Misión de Estudios Agropecuarios hasta llegar a convertirse en asesor de la Consejería donde reemplazó con éxito a Rafael Pardo y adelantó un proceso que evitaría muertes y más guerra sobre el territorio colombiano.
La Consejería Presidencial para la Paz sería una antesala a su rango como Embajador, primero en el Salvador y luego en Guatemala sin otros padrinos que su propio valer y que le darían protagonismo nacional a un señor serio que visitaba "El goce pagano", pues la salsa y los boleros siempre lo acompañaron.
Un inmenso vacío dejó su muerte. Seguramente hoy, con sus 64 años, estaría en las primeras líneas de análisis sobre dos temas imbricados: la convivencia nacional y el problema agrario. Los enemigos de la paz le arrebataron al país a unos de sus más insignes hijos.
Diseño: Astrolabio