Escrito por Oficina de Comunicaciones Centro de Memoria, Paz y Reconciliación Lunes, 30 de Agosto de 2010 09:19
Conmemoraciones
Este 30 de agosto se cumplen 24 años del asesinato del joven líder que acababa de ser electo Representante a la Cámara. Homenaje hoy en el Cementerio Central de Bogotá
Cuando aterrizó la avioneta esa noche del 31 de agosto de 1986 en el aeropuerto El Dorado con los restos mortales de Leonardo, acompañados por su madre, Reina de Posada, un puñado de militantes de la Unión Patriótica entonaron consignas salvadoras que erizaron la piel de todos.
Entre ellos se encontraba Bernardo Jaramillo, un año más tarde presidente del joven movimiento tras el asesinato del líder, Jaime Pardo Leal, el 11 de octubre de 1987 y quien también caería acribillado el 22 de marzo de 1990.
Y aunque arreciaba la ola de atrocidades sin cuento contra la UP, creada el 28 de mayo de 1983, nadie en la pista imaginaba el horror que le esperaba al país con el peor genocidio político de su historia reciente.
Bernardo, como Leonardo, ex dirigente de la Juventud Comunista repasaba sus momentos recientes en Apartadó donde trabajaba como abogado defensor de sindicalistas. "Con esta andanada yo regreso a la casa siempre con la mano puesta en un revolver que cargo pues uno nunca sabe", decía.A Leonardo lo mataron el 30 de agosto, a eso de las siete de la noche en una calle de Barrancabermeja cuando caminaba con su novia. Los sicarios, dudando de su accionar criminal, acudieron minutos más tarde al centro asistencia donde llegó con vida, rematándolo sin contemplación alguna.
El joven dirigente alcanzó a despedirse con un ruego final: que en su sepelio no se entonaran himnos y cánticos revolucionarios, solo deseaba que se pusieran los boleros que siempre lo deleitaron.
Así se hizo en el sepelio masivo en el Cementerio Central donde hablaron Horacio Serpa y Jaime Pardo Leal.
Leonardo se convertía en el primer mártir de gran notoriedad de la UP y abría el desgraciado camino de una decena de congresistas del partido sacrificados por la barbarie de la intolerancia.
Leonardo, hijo del veterano dirigente comunista Julio Posada, había nacido en Bogotá el 19 de octubre de 1947 y siendo estudiante de la secundaria, se unió a las filas de la Juventud Comunista, llegando a la dirección nacional cuando tenía 20 años.
Ya como estudiante de la Universidad Nacional, donde cursaba estudios en Ciencias de la Educación, le correspondió liderar a su organización en el movimiento estudiantil en una desigual batalla con los contrincantes de la izquierda.
El gran movimiento universitario de 1971, por la autonomía y el cogobierno que paralizó por meses todas las actividades académicas, tuvo en Leonardo a uno de los conductores más comprometidos. Hacía parte por la Juco de la Coordinadora Nacional Universitaria que contaba con dirigentes destacados como Marcelo Torres, Moris Ackerman, Héctor Moncayo, Amilkar Acosta, Uriel Ramírez y Camilo González, entre otros.
Esa fue la gran escuela de formación política y cívica de Leonardo. Pasado el movimiento, Posada culmina sus estudios de educación, pero no se dedica al magisterio, prefiere continuar como funcionario de la Juco donde permanece hasta 1983.
El partido y una vez nace la UP, lo destina a Barrancabermeja donde rápidamente asciende en el escenario social siendo electo concejal e integra la Coordinadora Popular, real vocero de los intereses ciudadanos.
En las elecciones parlamentarias de1986, obtiene con una copiosa votación, una curul en la Cámara de Representantes que no logró un instante ocupar.
A Leonardo, por su arraigo popular y su desbordante simpatía (eran memorables sus duelos de chistes y gracejos con Jaime Pardo Leal) algunos medios lo señalaron como uno de los más representativos exponentes de lo que llamaron la "social bacanería", distante del supuesto acartonamiento que se le endilga a la izquierda colombiana.
Hoy contaría con 63 años y seguramente dando brega por nuevos horizontes de paz y justicia social para el país como siempre lo hizo en vida.
Su crimen continúa en la más completa impunidad y hace parte del caso 11227 que hace curso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos en busca de justicia y reparación.
Para honrar su memoria, en 2004 el ex alcalde de Bogotá Luis Eduardo Garzón, su amigo cunado éste era dirigente del sindicato de la USO e Barranca, le otorgó la Orden Civil al Mérito "Ciudad de Bogotá" en el Grado de Cruz de Caballero.
Así mismo, un megacolegio distrital construido en la localidad de Bosa fue bautizado con su nombre.
Como todos los 30 de agosto, hoy sus familiares y amigos le rendirán un sencillo homenaje frente a su tumba en el Cementerio Central de Bogotá.
Diseño: Astrolabio