El olvido que no seremos

Conmemoraciones

*Hace 23 años, un 25 de agosto de 1987, fueron asesinados los profesores de medicina y luchadores por los Derechos Humanos, Héctor Abad Gómez y Leonardo Betancur, y el maestro Luis Felipe Vélez, presidente de la Asociación de Institutores de Antioquia, en Medellín

Héctor Abad Faciolince escribió uno de los más hermosos textos en Colombia sobre el padre. Que retrata todo lo bueno de los padres con un título tomado de un poema de Borges: El olvido que seremos.

En él dice que "Nunca entendimos que lo hubieran matado ni que el traje con sangre
que me entregaron en el anfiteatro pudiera ser su traje con su sangre.

¡Nunca sangre tan roja entre mis dedos! Había en los bolsillos un poema
de Borges, «Epitafio», una lista de muerte con su nombre,y una bala incrustada
en el forro del cuello. La bala fue una de las seis que lo mataron y no la conservamos;
los nombres de la lista fueron siendo borrados, en los meses siguientes, por los asesinos.

El poema decía:
«Ya somos el olvido que seremos».
Y es verdad. A veces lo olvidamos.
Yo voy a recordarlo el día en que me muera".

Eran los duros tiempos del genocidio de la Unión Patriótica. No cumplía dos años de creada, tras los acuerdos de La Uribe con las FARC, y ya sumaba más de 500 víctimas.

Y también arreciaba la violencia sicarial contra los luchadores por los derechos humanos.

Esa mañana del 25 de agosto, caía el maestro Luis Felipe Vélez, presidente de la Asociación de Institutores de Antioquia, en Medellín.
Héctor Abad y Leonardo Betancur, médicos de la Universidad de Antioquia, el primero director del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, capítulo Antioquia, y el segundo, su discípulo y destacado líder social dese la épocas de líder estudiantil, quienes se aprestaban a acudir al sindicato donde se encontraban los despojos del maestro asesinado, son atacados a bala pereciendo al instante.

Antioquia sufría la más cruda oleada de terror de las bandas paramilitares. Sin embargo, frente al terror la sociedad se movilizaba.
Una de esas marchas en favor de la vida, el jueves 13 de agosto de 1987, partió de la Universidad de Antioquia con centenares de jóvenes estudiantes, profesores investigadores y activistas de los Derechos Humanos. A la cabeza de la marcha, portando unas pancartas y pasacalles que reclamaban el derecho a la vida y el cese de la violencia iban los principales dirigentes del Comité de Defensa de los Derechos Humanos en Antioquia, los profesores universitarios Carlos Gaviria Díaz, Leonardo Betancur Taborda, Héctor Abad Gómez, Pedro Luis Valencia Giraldo, y los líderes del magisterio sindicalizado, entre otros.

Menos de 24 horas después, en la mañana del viernes, 14 de agosto de 1987, la respuesta de los sicarios y los grupos criminales no se hizo esperar. En su residencia cercana a las instalaciones de la Cuarta Brigada, y tras estrellar un vehículo contra la puerta del garaje, los asesinos ingresaron y mataron sin piedad a Pedro Luis Valencia Giraldo, médico y profesor de la Universidad de Antioquia, reconocido defensor de los Derechos Humanos, militante del Partido Comunista y Senador de la República por el movimiento Unión Patriótica.

Después de 23 años de sus asesinatos, ninguna persona ha sido detenida, juzgada y condenada como autora material o intelectual. Los crímenes contra estos defensores de los Derechos Humanos se mantienen en la impunidad, como también los cometidos contra otros dirigentes muertos violentamente por sus posturas ideológicas, políticas, sociales e intelectuales.

Pero también después de todos estos hechos, la memoria se resiste al olvido. No seremos el olvido como señalaba Borges. Por el contrario, el movimiento social por el rescate de la memoria histórica adquiere nuevas dimensiones, para que nadie, víctima de la violencia permanezca relegado en el recuerdo.

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