Escrito por Oficina de Comunicaciones Centro de Memoria, Paz y Reconciliación
Conmemoraciones
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El 28 de julio, hace 27 años, murieron más de 150 trabajadores en la construcción de la represa de El Guavio
*El sábado 31 de julio saldrá una caravana desde Bogotá a Gachalá, (Calle 72 con Av. Caracas) en un acto de recordación de las víctimas de la desidia oficial y patronal
No habían pasado seis meses de su posesión como presidente cuando Belisario Betancur decidió invitar a un grupo de periodistas a recorrer las obras iniciales de la represa de El Guavio. Era diciembre de 1982.
Una obra faraónica enclavada en los riscos más inhóspitos de la cordillera oriental, a 140 kilómetros al nororiente de Bogotá buscando apresar las aguas de varios afluentes del rio Guavio entre las poblaciones de Gachalá y Ubalá.
En esos tiempos un presidente aún podía visitar veredas y rincones sin tanta parafernalia de seguridad.Betancur, incluso, camino a Gachalá, hizo una parada para entrar a un tiendita a la vera del camino. Allí se tomó con los periodistas un par de aguardientes y hasta entonó algunas coplas de esa canción de arrieros despechados Señora María Rosa, "Por aquí voy llegando señora María Rosa, me vine madrugando el alba está lluviosa, La india me ha dejado no volveré a la choza, vaya dándome un trago señora María Rosa..."
Fue un trayecto de duras emociones y sentimientos de orgullo por la obra que llevaba un par de años rompiéndole las entrañas a la cordillera. "En menos de cinco años de aquí saldrá luz que cubrirá el 15% por ciento de Colombia", comentaba.
Pero unos meses después de la exultante visita, Betancur tendría que llorar la primera tragedia de su gobierno: el 28 de julio de 1983, por la imprevisión y los malos manejos en accidentalidad, más de 150 trabajadores colombianos y algunos técnicos extranjeros, perdieron la vida en los trabajos de construcción de los túneles de la represa de El Gauvio.
Fue tal la catástrofe que el gobierno nacional declaró esta fecha como el Día Nacional de la Salud Ocupacional después de que todas las autoridades convinieran que la tragedia pudo haberse evitado.
Los obreros murieron atrapados por un gigantesco derrumbe que se precipitó en el sitio Bocatoma, en cercanías de Gachalá, a 142 kilómetros al oriente de Bogotá. El accidente ocurrió a las 7:30 de la noche cuando tres buses y otros vehículos que transportaban a los trabajadores de la firma Vianni Entrecanales, que construye la Central Hidroeléctrica de El Guavio, fueron sepultados por el alud de toneladas de tierra y lodo que se desprendieron de las montañas.
La prensa de la época recuerda una multitud de dolientes, en su mayoría sin un centavo, que llegaron a Gachalá para reconocer a sus familiares que perecieron en la tragedia, cuando más de cien mil toneladas de tierra, lodo y piedra los sepultó.
En un espectáculo de pesadilla, partes de cuerpos humanos sobresalían del lodo, la tierra y las piedras, en un episodio dantesco. En más de 300 metros a la redonda se veían esparcidos, papeles y restos de objetos personales que habían sido de las víctimas.
La falla geológica estaba detectada desde el 2 de septiembre pasado de 1982, pero a la hora de la tragedia, 10 meses después, no funcionaron las alarmas. El derrumbe podía presentarse en las 24 horas, pero ocurrió, precisamente, en los 10 minutos que duró el relevo.
Este hecho puso sobre el tapete la importancia de la protección y la mitigación de los riesgos en el trabajo, así como de la seguridad industrial para proteger la salud y la vida de los trabajadores.
La represa se terminó de construir en febrero de 1993, tras más de una década de errores y tragedias hasta el punto que aún sigue esta obra llamándose el descalabro gerencial del siglo. Suministra hoy el 15% de la energía de Colombia y fue producto del trabajo abnegado de miles de trabajadores sencillos del país, que como el presidente Betancur algunas veces entonaron las coplas de Efraín Orozco, "por aquí voy llegando señora María Rosa, me vine madrugando el alba está lluviosa, vaya dándome un trago señora María Rosa.." sin esperar jamás semejante destino.
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*El sábado 31 de julio, los trabajadores del sector eléctrico, han organizado una caravana hacia el sitio de la tragedia para recordar a las víctimas de la desidia oficial y patronal, en una jornada donde resaltará de nuevo la defensa de la vida. Los buses partirán de la calle 72 con Av, Caracas a las 7 de la mañana.
Diseño: Astrolabio