Conmemoraciones
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Hoy 2 de junio, las comunidades indígenas sin distinción, recuerdan que hace nueve años, un 2001, hacia las seis de la mañana, en Tierra Alta, Córdoba, fue desaparecido violentamente, luego de ser esposado y obligado a subirse a una motocicleta de color blanco, Kimi Pernía, líder de la etnia Emberá Katios. Se dirigía a la sede del cabildo Mayor del sío Sinú y río Verde
Kimy había liderado las movilizaciones de las comunidades indígenas Emberá Katíos del Alto Sinú, en defensa de sus derechos a la vida y territorio, ante la implementación del proyecto energético de la represa de Urrá.
El destacado dirigente social había participado, días atrás, en el Primer Congreso de los Pueblos Indígenas del Pacífico colombiano y a su regreso se reunió con la delegación de indígenas de las Primeras Naciones de Canadá, y la ONG Derechos y Democracia, en Medellín.
Han pasado nueve años de impunidad, de pérdidas de expedientes, de ausencia de investigación efectiva, en fin, de ausencia de verdad y justicia.
La búsqueda de un líder del Alto Sinú.El sábado 2 de junio, al caer de la tarde y a escasos 50 metros de la casa de los cabildos indígenas de la comunidad Embera Katío del río Sinú, tres hombres armados que se movilizaban en dos motocicletas, se llevaron a Kimy Pernía Domicó, el más importante dirigente de su pueblo y líder de la oposición de esta etnia ancestral al megaproyecto energético Urrá, en el departamento de Córdoba.
Desde entonces, más de mil indígenas katíos, chamíes o dobidás, unidos a los ancianos y curanderos del Alto Sinú, no dejan de exigir el regreso de Kimy. En Tierralta (Córdoba), se sumaron a su búsqueda los taitas, jaibanas y otros hermanos embera katíos. Desde Bogotá y otras ciudades del país, el Defensor del Pueblo, la Iglesia y múltiples ONG apoyaron este clamor. En Canadá y EU se han realizado marchas de protesta por la misma causa.
Pero Kimy Pernía Domicó, nieto del gran Jaibana Yari e hijo del cacique Manuelito, no aparece. Por eso, los embera katíos, apoyados por más de 400 indígenas de todo el país, tomaron la decisión de ir a buscarlo.
"Finca por finca, casa por casa, no quedará un solo rincón de las praderas de Córdoba donde no exploremos su rastro", comentó Armando albuena Goaurigú, presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC. Pero su misión ya encontró su primer obstáculo.
El gobernador de Córdoba, José María López Gómez, por medio de un decreto prohibió la marcha bajo el argumento de que en Montería se efectuará la Feria Ganadera y Artesanal, y en Tierralta es latente la posibilidad de que los indígenas sean atacados por los grupos armados. Pero la búsqueda de Kimy Pernía se mantiene, porque, como lo expresó Valbuena, "su vida es más importante que las vacas".
"Las estrellas serán sus aliadas nocturnas. El bramido lastimero del río Sinú, herido por la represa de Urrá, le ofrecerá sus frutos para alimentarlo. Los cantos de los ancianos, la risa de los niños, miles de brazos, seguirán las huellas de Kimy Pernía hasta dar con su paradero", expresó la ONIC, en una decisión que ha generado impacto nacional, porque se trata de una marcha espiritual donde no se responderán las agresiones, y las únicas armas serán los bastones, los símbolos de la dignidad embera katío.
Es la determinación de un pueblo indígena asentado entre el parque de Paramillo y el Alto Sinú, que desde siempre se opone al proyecto eléctrico Urrá, porque en sus creencias "Karagabí les confió la responsabilidad de conservar el agua y el bosque para los indígenas". Son 450 familias que siguen a Kimy porque él ha liderado la defensa de su pueblo en el Congreso, ante el Gobierno, o las máximas instancias de derechos humanos en Canadá o en Washington.
En dialecto embera, Urrá es una abeja pequeña. "Kimy es como esa abeja. Laborioso, fuerte, indomable", insistieron sus compañeros de resguardo. Por eso, ayer le pidieron al Presidente expedir medidas cautelares para protegerlo y al gobernador de Córdoba, entendimiento para asimilar que corren días preciosos para salvar a Kimy.
La lucha Embera
Kimy Pernía Domicó había viajado recientemente a Canadá para presentar ante un variado auditorio de organizaciones ambientalistas y parlamentarios las consecuencias que tendrá el proyecto Urrá.
Según las autoridades indígenas, su secuestro obedece a la osadía de mantener la dignidad de los pueblos y las tradiciones indígenas.
La comunidad Embera es una de las 84 etnias existentes en todo Colombia.
Según la Onic, la persecución contra los líderes y las autoridades indígenas ya ha costado la vida de más de 350 dirigentes.
A la marcha de los indígenas se han unido activistas de EU y Canadá.
[Fuente: El Espectador, Bogotá, 16jun01]
Diseño: Astrolabio