Elsa y Mario, la conciliación permanente

Conmemoraciones

elsa_y_mario_-_final*Hoy 19 de mayo, hace 13 años, fueron asesinados estos luchadores por la paz, junto con Carlos, el padre de Elsa. Habla para el Centro de Memoria, el subdirector del CINEP, Luis Guillermo Guerrero

El crimen fue en la madrugada. Elsa Alvarado, su padre Carlos y Mario Calderón, esposo de Elsa, caían asesinados el 19 de mayo de 1997 en su apartamento de la carrera 5 con calle 60, en el Chapinero que orilla en los cerros
Cinco sicarios dispararon una treintena de tiros sobre los inermes cuerpos, que hirieron también gravemente a la madre de Elsa, quien en un instante de vida, logró poner a salvo a Iván, el hijo de Elsa y Mario, ocultando en un closet sus escasos 18 meses.

Elsa y Mario se habían vinculado, ella como periodista y él como investigador social, al Centro de Investigación y Educación Popular CINEP, donde desplegaban toda su creatividad en la acción social en favor de las comunidades más deprimidas del país.

Hoy, 13 años después del oprobio que jamás encontrará el olvido, el Centro de Memoria conversó con Luis Guillermo Guerrero, subdirector del CINEP, sobre el legado de Elsa y Mario.

Guerrero, un filósofo y teólogo, de 62 años, recuerda a Elsa y Mario como dos personas transparentes y de un manejo ético impecable en todos sus asuntos.

"Ellos tenían una inmensa vocación social, de servicio, y se movían por todo el país realizando proyectos, ya en los Montes de María, en Córdoba o Sumpaz, para citar algunos casos, sin olvidar su actividad en tantos barrios populares. Elsa, centrada en las comunicaciones y Mario en programas de desarrollo para las comunidades en zonas rurales".

Recuerda nítidamente que los dos no eran de consignas. "Para ellos lo esencial era la conciliación y no la confrontación. Era una búsqueda permanente de salidas civilizadas para cualquier conflicto e insistían en caminos de concertación, ya sea con el Estado, los empresarios, los sindicatos, las comunidades, las agremiaciones, en fin, con todos, pues creían que siempre había una solución, con la palabra, a través del diálogo, a todos los temas por difíciles que parecieran, incluido el conflicto social y armado que asola al país".

"Jamás fueron partidarios de las armas, que aborrecían. Y cayeron víctimas de ellas. Hoy el crimen de Elsa, de su padre y Mario, aunque hay condenados y detenidos y se habla de autores intelectuales, sigue en las sombras si queremos hablar de la Verdad verdadera, y subrayo Verdad con mayúscula, pues las causas que originaron el atentado, en el fondo, siguen sin esclarecerse".

Guerrero considera que al arrebatarles la vida no solo se buscaba golpearlos a ellos en sí mismos, sino golpear al CINEP, así como a todas las organizaciones defensoras de los derechos humanos y a las que se han comprometido en la justicia social.

"Con el crimen se pretendía llenar de temor a todo el movimiento social, para que renunciara a sus objetivos de paz y de no confrontación, pero como usted ve, los procesos no se detienen y seguimos por estos caminos de concertación como fue el legado de Elsa y Mario y que finalmente se abrirán paso en el país".

 

 

 

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