Conmemoraciones
Eudaldo León Díaz Salgado, a quienes todos en El Roble conocían como Tito, no le permitieron gobernar en su pueblo.
Un año, tres meses y cinco días logró desempeñar sus funciones como el primer alcalde del nuevo municipio de Sucre que precisamente con su lucha logró crear.
El 5 de abril de 2003 este sencillo farmaceuta fue secuestrado y cinco días después apareció asesinado de varios disparos y con signos de tortura, en un paraje cerca de Sincelejo, la capital de Sucre.
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A Tito le cabía todo el valor del mundo. Tras lograr salir electo venciendo las peores dificultades, en especial la férrea oposición de los gamonales de la política de Sucre, no conoció un solo día sin amenazas.
Es memorable su intervención en el consejo comunitario en Corozal, presidido por el propio presiente Uribe y transmitido a todo el país por el canal institucional de TV.
Aquel sábado 1de febrero de 2003, denunció a los paramilitares de la región y sentenció ante un público impávido del que hacían parte sus propios asesinos: "Señor presidente, a mi me van a matar".Tito insinuó que detrás del plan estaba el gobernador Arana, a quien había señalado como corrupto y quien se encontraba en la mesa con el presidente.
"A mi padre lo mataron por haber sido el primero en denunciar la corrupción en Sucre y el paramilitarismo en la región", anota en una entrevista para esta página del Centro de Memoria, su hijo Juan David Díaz.
Preguntado sobre el proceso judicial que llevó a la cárcel con una condena de 30 años al ex gobernador Salvador Arana, y ex embajador del actual gobierno en Chile como autor intelectual, señala que si bien es cierto que la justicia ha dado un paso importante aun andan libres varios sindicados.
Se refiere al cuñado de Salvador Arana, Said Isaac Tatis, en cuya finca estuvo secuestrado Tito, el coronel de la policía Norman Arango y el viceprocurador Carlos Arturo Pavejeau.
"Mi familia no descansará hasta que culmine este proceso y no quede nada en la impunidad sobre este crimen atroz que nos arrebató a nuestro padre", añade.
Cree firmemente que Tito "pagó el más alto precio que se puede ofrecer por defender los intereses de su terruño y por ser fiel a sus principios democráticos".
Lamenta que no se pudo realizar ningún acto conmemorativo como quisiera su familia y todo el pueblo de El Robe pues coincidió el aniversario con la visita a la región del presidente Uribe quien mantuvo un consejo comunitario en Sincelejo, a escasos kilómetros de El Roble.
"Todos en El Roble querían a Tito. Este 10 de abril, gentes del pueblo silenciosamente pegaron carteles de su figura que recordaban sus palabras: Señor presidente, a mi me van a matar", enfatiza.
Díaz, quien denunció el pasado 9 de abril otra oleada de amenazas contra él y su familia, señala que "iniciativas como el Centro de Memoria de Bogotá, son una formidable iniciativa para que nada quede en el olvido y deben extenderse a todo el país".
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