Conmemoraciones
En este 9 de abril, en los 62 años del magnicidio, recordamos a Gaitán en la obra de la Casa Museo del caudillo
No pasa con frecuencia, pero si le ha llamado la atención que algunas veces se acerca un niño a preguntar en la puerta de qué país es el personaje que está en el billete de mil pesos, refiriéndose a la figura del caudillo liberal, impreso por ambos lados.
Alejandro Torres, el coordinador general de la Casa Museo Gaitán, administrador de empresas de 35 años, cuatro al frente del Museo, hace pasar al chico para brindarle toda la información sobre el estadista asesinado hoy hace 62 años.
"Nosotros recibimos doce mil visitas al año y el 96% corresponde a personas entre 12 y 25 años", anota dando una idea del interés de niños y jóvenes por conocer nuestro pasado representado en una de las figuras definitivas de la historia de Colombia.
"La Casa Museo Gaitán nació ocho días después del magnicidio. El 17 de abril de 1948, el decreto presidencial 1235 instaura la residencia como Monumento Nacional", señala Torres.
Ha sido un esfuerzo de años, en el que ha sido parte decisiva el aporte de Gloria Gaitán, hija del tribuno, en la conservación de este patrimonio intangible de la memoria nacional.
"Usted aquí encuentra no solo cómo era la vida corriente del dirigente liberal sacrificado por la intolerancia, a través de los objetos cotidianos de la sala, el comedor, el estudio, los aposentos, la cocina, conservados inmejorablemente, sino algunas piezas de gran valor histórico como el arma y las balas asesinas, o la puerta completa de la entrada principal del edificio Nieto, donde Gaitán tenía su oficina", repasa.
Se trata, añade, de ver a Gaitán como un ser normal, como cualquiera de nosotros y n solo el mito alejado de la realidad."Aquí, por ejemplo, se encuentra el pergamino que le enviaron los niños de la escuela Olaya Herrera de un barrio de Armenia, agradeciéndole a Gaitán por haber logrado que el gobierno suministrara a todos los escolares pobres una mogolla y un vaso de leche".
Rebela que el vestido de paño que llevaba puesto Gaitán el día de la tragedia que partió en dos la historia del país, y que muestra los impactos de bala, en 2007 fue objeto de un tratamiento especial de restauración de sus hilos y conservación para protegerlo de los riesgos biológicos. Se encuentra en una urna de cristal.
"A finales de los 80, el maestro Rogelio Salmona culminó la obra arquitectónica en el entorno de la Casa Museo, su primera recorrible, para convertir el centro en un lugar participativo, con salas múltiples para exposiciones y conferencias, con cuatro pisos subterráneos", comenta.
Lamentablemente, 20 años después todo este gran espacio aun no se ha puesto en servicio completamente. El programa de museos y patrimonio de Universidad Nacional, a cargo de la Casa, hace ingentes esfuerzos por culminar la obra,.
"El 9 de abril de 1988, en una ceremonia especial, fueron colocados los restos de Gaitán en un parque aledaño a su casa. Enterrado de pie, como se siembran los árboles, mirando a la quinta de Pedro Alejandrino, donde murió Bolívar", nos recuerda el coordinador del Museo.
Un palo de rosa, florecido siempre, testimonia el lugar donde yace el cuerpo de Gaitán, circundado por una placa en cemento.
"A este lugar suelen venir decenas de supervivientes de la época que conocieron de cerca de Gaitán, para rendirle tributo. Algunos le hablan incluso, como queriendo sostener un diálogo con quien consideraron fue el auténtico representante de sus intereses. Son todas gentes del pueblo", señala.
Torres cita que uno de los programas más representativos de la Casa Museo es Semillas de Memoria que abarca el periodo 1920-1950, dándole contexto a la época de los aciagos sucesos.
"A través de este programa vinculamos especialmente a los niños de colegios y escuelas con talleres dos sábados seguidos. Los chicos seleccionados por el centro educativo, después sirven como de guías en la visita de su propio colegio, y además invitan a las personas mayores de su barrio a pasar por la Casa Museo", comenta.
Más de 40 colegios acuden al Museo al año, casi uno por semana, en una ejemplar obra de preservar la memoria colectiva del pueblo colombiano, que persevera en una manzana emblemática del barrio Santa Teresita en Bogotá.
Diseño: Astrolabio