Conmemoraciones
El miércoles 17 de diciembre de 1986 fue asesinado en Bogotá el director de El Espectador, Guillermo Cano Isaza.
Corría el año 1983 y, con el ánimo de interpretar las nuevas realidades políticas, el 3 de agosto el presidente Belisario Betancur promovió ocho cambios ministeriales. En representación del Nuevo Liberalismo ingresó al gobierno el senador huilense Rodrigo Lara Bonilla para ocupar el Ministerio de Justicia. Se posesionó el lunes 8 de agosto y a la semana siguiente, con enérgicas denuncias sobre la presencia del narcotráfico en la política colombiana, ya había cambiado el rumbo del gobierno y la historia del país.
Por la misma época, casi como una voz solitaria, desde su columna Libreta de Apuntes, el director de El Espectador, Guillermo Cano Isaza, no ahorraba palabras para advertir la amenaza del narcotráfico sobre la sociedad colombiana y denunciar la impunidad con que se movían los mafiosos. Por tal razón, ante las denuncias del ministro Lara, no dudó en ofrecerle su respaldo en dos contundentes editoriales publicados el viernes 19 y el domingo 21 de agosto. El segundo de ellos comparó a Pablo Escobar Gaviria con el mafioso Al Capone.
Sin embargo, Pablo Escobar fungía como representante a la Cámara suplente en las listas del Movimiento Renovación Liberal y, ante las denuncias de Lara, a través de su copartidario Jairo Ortega Ramírez y otros políticos amigos como Alberto Santofimio, orquestó un montaje para desacreditar al ministro de Justicia por la supuesta donación de un millón de pesos de un narcotraficante a su campaña al Congreso en 1982. Como si fuera poco, también a través de terceros, promovió una denuncia por calumnia contra Lara Bonilla.En esta encrucijada para Rodrigo Lara, en la que incluso el Nuevo Liberalismo decidió constituir un Tribunal de Garantías para evaluar su conducta, el director de El Espectador no tuvo dudas en apoyar al ministro de Justicia en sus editoriales, y desde las páginas informativas lo hizo con un demoledor reporte publicado el jueves 25 de agosto de 1983, en el que reprodujo una noticia publicada en el periódico el 11 de junio de 1976, en la que se daba cuenta de cómo Pablo Escobar Gaviria había sido capturado por narcotráfico en Itagüí.
Esa publicación fue determinante para aclarar el pasado oscuro del capo y dio vía libre a dos acciones para combatirlo. El ministro Lara se fue de frente contra la mafia y encontró en el director de la Policía Antinarcóticos, coronel Jaime Ramírez Gómez, a su aliado incondicional. Simultáneamente, el juez décimo superior de Medellín, Gustavo Zuluaga Serna, con base en la publicación reabrió investigación contra Pablo Escobar, entre otros aspectos porque el expediente había desaparecido y dos agentes del DAS habían sido asesinados.
El ministro Lara y el coronel Ramírez constituyeron una dupla implacable contra el poder mafioso y el 10 de marzo de 1984 le dieron el golpe más contundente, al desmantelar en los Llanos del Yarí (Caquetá), el complejo de Tranquilandia, donde el narcotráfico tenía seis pistas aéreas, una flotilla de aeronaves y la capacidad de procesar 20.000 kilos de cocaína en seis meses. Al mismo tiempo, el juez Zuluaga Serna avanzaba en sus pesquisas y le pidió al Congreso levantar la inmunidad parlamentaria de Pablo Escobar Gaviria.
Desde las páginas de El Espectador, Guillermo Cano apoyó estas acciones judiciales. Pero también rápidamente se vio forzado a registrar la contraofensiva de la mafia. El miércoles 30 de abril de 1984 fue asesinado el ministro Rodrigo Lara. Desde ese mismo día, Cano impartió la directriz de acompañar en sus pesquisas al juez primero superior de Bogotá, Tulio Manuel Castro Gil, quien logró en pocas semanas consolidar una valiente investigación para demostrar la mano de Escobar detrás del magnicidio.En octubre de 1984 ya estaba cerrada la investigación con 22 sindicados, entre ellos Escobar Gaviria y algunos integrantes de su grupo político, pero sólo hasta diciembre de ese año el Congreso le levantó la inmunidad parlamentaria. Siete meses después, el 23 de julio de 1985, el juez Tulio Manuel Castro Gil, inerme y desprotegido, fue asesinado en Bogotá. El periodista Guillermo Cano protestó con vehemencia. El abogado Gustavo Zuluaga insistió en sus pesquisas. El coronel Ramírez no bajó la guardia. Pronto la mafia los convirtió en sus nuevos blancos.
El jueves 30 de octubre de 1986, cuando se desplazaba en un vehículo hacia su casa en Medellín en compañía de su esposa, tres sicarios asesinaron a balazos a Gustavo Zuluaga, quien ya oficiaba como magistrado del Tribunal Superior de Medellín, en reemplazo del abogado Álvaro Medina Ochoa, también asesinado por la mafia. El lunes 17 de noviembre, 18 días después del crimen de Zuluaga, la víctima fue el coronel Jaime Ramírez Gómez, asesinado frente a su familia entre Mosquera y Fontibón, en las goteras de Bogotá.
Del primer grupo de precursores en la lucha contra el poder mafioso sólo quedó Guillermo Cano Isaza. Sus aliados Rodrigo Lara Bonilla, Tulio Manuel Castro Gil, Gustavo Zuluaga Serna, Jaime Ramírez Gómez, entre otros, habían caído asesinados por la misma red de sicarios. El miércoles 17 de diciembre de 1986, un mes después de la muerte del coronel Ramírez, otro pistolero a órdenes de Pablo Escobar y sus pares asesinó frente a las instalaciones del periódico al director de El Espectador.
Hoy se cumplen 23 años de este magnicidio y por nuevas interpretaciones de la justicia respecto a la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad revive la esperanza contra la impunidad. Como en los casos de Lara, Castro, Zuluaga y Ramírez, el crimen de Guillermo Cano dejó apenas un detenido con pocos meses de cárcel. El cartel de Medellín y sus socios de otras mafias pasaron de agache y causaron más homicidios y nuevas víctimas en El Espectador. Hoy cabe espacio para la justicia y todo el tiempo para la memoria.
Abierta postulación al Premio Guillermo Cano 2010
En homenaje al director de El Espectador, en 1997, el Consejo Ejecutivo de la Unesco creó el Premio Mundial de la Libertad de Prensa Unesco-Guillermo Cano para reconocer a una persona u organización que haya contribuido a la defensa y promoción de la libertad de prensa en el mundo. En 13 años han sido exaltados periodistas de China, Nigeria, México, Siria, Birmania, Israel, Cuba, Zimbabwe, Líbano, Rusia y Sri Lanka. Dos de ellos fueron distinguidos de manera póstuma.
Los candidatos al Premio son propuestos a la Unesco por sus Estados Miembros y por organizaciones regionales o internacionales que defienden y promueven la libertad de expresión. En la actualidad está abierta la postulación de candidatos y pueden presentarse hasta el 15 de febrero de 2010. El ganador recibirá US$25.000 en la conferencia del Día Mundial de la Libertad de Prensa, a realizarse el 3 de mayo de 2010 en Australia.
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